Carta abierta a las familias de niños adoptados en Marruecos

Hola, soy Juan Jiménez, presidente de IMA, Amics dels infants del Marroc, una asociación que muchos de vosotros conocéis porque sóis socios y muchos otros porque recordaréis que os ayudamos en el proceso de adopción de vuestros hijos. Me siento muy satisfecho de poderos escribir esta carta y de que la podáis leer, espero que podáis entender el sentido de estas palabras que os dirijo de buena voluntad.

Hace un momento repasaba los primeros correos que justo hace ahora siete años me escribía con Pitus y Sara, las dos personas que entonces nos ayudaron en nuestro proceso de adopción, una tarde de junio creo recordar tan calurosa como la de hoy. Correos en los que les explicaba las buenas noticias que traíamos de Agadir: por primera vez, habíamos conocido a nuestro hijo.

También repaso calurosos correos en fechas similares, esta vez de Sara, Jordi y míos, preparando las sesiones de presentación que seguramente organizamos con algunos de vosotros. Y correos, miles de correos explicando con detalle cada uno de los pasos de este tortuoso proceso que todos emprendimos en algún momento. ¡Qué ilusionante es repasar esos momentos, os lo recomiendo encarecidamente!

Quería dar las gracias a todas las personas de IMA que me habéis ayudado a encontrarme con mi hijo, ese niño que andaba navegando por algún sitio de mi interior y que me esperaba en un rincón luminoso del Sur. También quería dar las gracias a IMA porque me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas en situaciones parecidas a la mía, personas con las que me identifico y que me han ayudado o he ayudado en algún momento de este increíble viaje. Y particularmente, quería dar las gracias a Sara, que siempre está ahí.

El motivo de esta carta es bien distinto: como muchos sabéis, desde hace cinco años se cerraron las adopciones en Marruecos, y desde entonces nuestra entidad ha vivido una paulatina agonía. Nosotros seguimos haciendo cosas, no lo dudéis, seguimos trabajando en proyectos para ayudar a los niños abandonados en los orfanatos marroquíes, en especial con los niños discapacitados, como los de “Le Nid” de Meknés, y hemos empezado a trabajar con diferentes proyectos que nos llenan de ilusión para acompañar a las madres solteras de Marruecos a tirar adelante con sus hijos. Y siempre que podemos estamos organizando cosas: encuentros entre familias, grupos de terapia familiar, presentaciones de libros y películas, clases de dariya… todo lo que está a nuestro alcance por tal de mantener vivo ese espíritu.

Pero también es cierto que cada vez somos menos socios y si seguimos así, pronto tendremos que dar por acabado nuestro trabajo. Tampoco es que creamos que esto sea un drama, ni mucho menos: cada cosa llega a su fin y es sano aceptar que durante doce años iluminamos la vida de cientos de niños marroquíes y sus respectivas familias en España, y que durante cinco años más hemos apostado por la ayuda directa a la sociedad civil marroquí para generar un cambio hasta quedarnos prácticamente sin un céntimo: todo lo hemos dejado allí. Eso también es muy satisfactorio.

Aunque la verdad es que todavía queda mucho por hacer, aquí y en Marruecos. Queda mucho por hacer en las escuelas, por ejemplo, todos sabéis lo que hoy en día viven algunos de nuestros hijos y, en general, los niños de origen marroquí en algunas escuelas españolas. Historias a menudo de integración, pero también de rechazo y, en general, de poco trabajo por la educación entre iguales, de aceptación de las diferencias.

Y mucho trabajo necesario de compartir experiencias entre familias, de ayuda mutua, de abrirnos entre nosotros: allá donde haya una familia adoptiva de un niño de Marruecos, estar por ella, hacerles sentir que no están solos, crear redes, abrir una brecha que haga sentir nuestra voz allí donde sea posible.

Pero donde sin duda alguna todavía queda mucho por hacer es en Marruecos, apostando por las entidades que están luchando por conseguir la abolición de las leyes que dificultan a las mujeres solteras tirar adelante con sus hijos sin sentirse al margen de la ley. Y en el terreno de la educación de género, apostando por romper el gran tabú que relega a las mujeres marroquíes a un segundo plano social y económico. Y como no, ayudando a todos los niños que cada día llegan a los orfanatos del país fruto de embarazos no deseados.

Para ello, necesitamos vuestra ayuda. Necesitamos que os hagáis socios. O que volváis a serlo. O que compartáis este mensaje con vuestras familias para que alguien se haga socio por vosotros. Porque si esto se acaba, algo más indescriptible se habrá acabado con ello. Si como nosotros, apostáis por IMA, enviadnos un correo electrónico a ima@amicsinfantsmarroc.org y en seguida nos pondremos en contacto con vosotros, la cuota de socio es de tan solo 25 €/trimestre.

Muchas gracias por todo y espero que nos veamos pronto.

Juan Jiménez
Presidente de IMA, Amics dels Infants del Marroc

Anul·lació de la trobada i de l’assemblea / Anulación del encuentro y de la asamblea

(abajo en castellano)

Després de convocar-vos a la trobada de primavera a l’alberg Mare de Déu de Montserrat de Barcelona, per al diumenge 18 de juny, on també estava programada l’assemblea anual de l’entitat, i no haver obtingut un mínim de persones apuntades, l’equip d’IMA ha decidit posposar-la per a després de l’estiu.

Disculpeu les molèsties.

 

Después de convocaros al encuentro de primavera en el albergue Mare de Déu de Montserrat de Barcelona, para el domingo 18 de junio, donde también estaba programada la asamblea anual de la entidad, y no haber obtenido un mínimo de personas apuntadas, lel equipo de IMA ha decidido posponerla para después de verano.

Disculpad por las molestias.

 

Centre Al Amal / Centro Al Amal

GENT DEL MARROC

Centre Al Amal

El Centre Al Amal és una estructura edificada dintre de l’hospital Al-Ghassani de Fes. Consta de dos edificis on s’hostatgen vora 160 infants, la majoria d’ells nens. Segons les dades disponibles la taxa de mortalitat és relativament elevada. També ho és el nombre d’infants discapacitats. El centre, molt precari, no ofereix les condicions adequades per al desenvolupament dels infants, els quals ingressen majoritàriament per abandonament al carrer, tot i que no hi ha informació fiable sobre el nombre d’ingressos, ni tampoc de kafales. Encara que poc conegut el centre Al Amal reflecteix una realitat crua i agrosa, massa estesa al Marroc.

L’associació belga ASBL Darna hi ha mantingut un projecte (À hauteur d’hommes) d’apadrinament d’infants.

Per saber-ne més:

https://www.youtube.com/watch?v=YhWnCk1kqRg

http://www.darna.be/universite-ouvriere/projet-parrainage

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GENTE DE MARRUECOS

Centro Al Amal

El Centro Al Amal es una estructura edificada dentro del hospital Al-Ghassani de Fez. Consta de dos edificios donde se hospedan cerca de 160 criaturas, la mayoría de ellas niños. Según los datos disponibles la tasa de mortalidad es relativamente elevada. También los es el número de niños discapacitados. El centro, muy precario, no ofrece las condiciones adecuadas para el desarrollo de los niños, los cuales ingresan mayoritariamente por abandono en la calle, aunque no hay información fiable sobre el número de ingresos, ni tampoco de kafalas. A pesar de ser poco conocido, el centro Al Amal refleja una realidad cruda y agria, demasiado extendida en Marruecos.

La asociación belga ASBL Darna ha mantenido un proyecto (À hauteur d’hommes) de apadrinamiento de niños.

Para saber más:

https://www.youtube.com/watch?v=YhWnCk1kqRg

http://www.darna.be/universite-ouvriere/projet-parrainage

 

Programa Sense Ficció TV3

Avui dimarts, dia 13 de maig, a les 22:38 hores TV3 emet el programa Sense ficció dedicat a joves adoptats que ja han arribat a la seva majoria d’edat i expliquen la seva experiència.
És un documental interessant i ben fet, presenta l’experiència vital de diferents joves adoptats internacionalment i també a Catalunya, parlen dels seus orígens i de com han viscut l’adopció.
Us informem d’aquesta emissió per si pot ser del vostre interès.

 

Hoy martes, día 13 de mayo, a las 22:38 horas TV3 emite el programa Sense ficció dedicado a jóvenes adoptados que ya han llegado a su mayoría de edad y cuentan su experiencia.
Es un documental interesante y bien hecho, presenta la experiencia vital de diferentes jóvenes adoptados internacionalmente y también en Cataluña, hablan de sus orígenes y de cómo han vivido la adopción.
Os informamos de esta emisión por si puede ser de vuestro interés.

 

 

 

 

Reportatge fotogràfic / Reportaje fotográfico

La Marta i la Montse, mares d’en Lluc i d’en Talal, s’ocuparan, amb l’ajuda d’en Candi i en Xavi, del reportatge fotogràfic que va sorgir com a idea a la darrera trobada de tardor de 2013.

Convoquem a les famílies interessades, que ens van deixar les seves dades en el seu moment, a la presentació del projecte el dia 26 d’abril a les 17:00 h a la seu d’IMA (Av. Diagonal, 365, 1r 2a).

Per saber amb la gent que hi comptarem, us agrairíem que us apuntéssiu pitjant la tecla que trobareu en la notícia del reportatge que hi ha al nostre web. També podeu fer-ho les famílies que en un primer moment no us vau posar en contacte amb nosaltres, però que ara sí que teniu ganes de participar-hi.

Us hi esperem!

 

Marta y Montse, madres de Lluc y de Talal, se ocuparán, con la ayuda de Candi y Xavi, del reportaje fotográfico que surgió como idea en el último encuentro de otoño de 2013.

Convocamos a las familias interesadas, que nos dejaron sus datos en su momento, a la presentación del proyecto el día 26 de abril a las 17:00 h en la sede de IMA (Av. Diagonal, 365, 1º 2ª).

Para saber con cuánta gente contaremos, os agradeceríamos que os apuntaseis pulsando la tecla que encontraréis en la parte inferior del anuncio que hay en nuestra web. También podéis acceder las familias que en un primer momento no us pusisteis en contacto con nosotros, pero que ahora sí que os apetece participar.

¡Os esperamos!

 

MALENTENDIDOS

De esta historia que explicamos a continuación, los hechos son reales, los nombres de los lugares y las personas han cambiado.

A principios de 2009, la directora de la créche de Safi, Mme. Zaahira, nos escribió que en la créche había niños con acta de abandono y nos preguntaba si conocíamos familias interesadas en hacer la kafala de cuatro niños. Nos pusimos en contacto con las familias que pensábamos que podrían estar a punto para viajar (tenían la conversión hecha y todos los papeles legalizados y traducidos) y les comentamos el caso.

La primera fue Montse, envió la solicitud a la créche y al cabo de unos días recibía un correo con la asignación de un niño. Después Joana envió la solicitud y se repitió lo mismo, al cabo de unos días tenía un niño asignado. La siguiente semana Iván y Rocío escribieron a la directora y ésta les asignó un hermano para su hijo kafalado hacía un par de años en Tánger.

Habíamos contactado con una cuarta familia, Sara y Paco, les explicamos el caso y rápidamente se animaron y enviaron la solicitud. Pasaron unos días y no tenían noticias de la créche. Extrañados llamaron a ver si había algún problema. No consiguieron entender qué obstáculo había, pero Mme. Zaahira les dijo que debían esperar. Y así lo hicieron. Fue pasando el tiempo. Las otras familias comenzaron sus kafalas y ellos no lograban averiguar porque no se les podía asignar.

Un día que Sara y Paco volvieron a llamar a Mme. Zaahira, descubrieron donde podía haber habido el problema, la directora les comentó que tenía una solicitud de una familia que se llamaban Sara y Francisco, pero de ellos, Sara y Paco, no, no la había recibido. Entonces ellos le comentaron que era su solicitud, que Paco y Francisco son el mismo en España. Parecía que habían encontrado donde estaba el problema y que ahora ya se solucionaría. Pero no. Pasaba el tiempo, seguían llamando, pero no obtenían el visto bueno para viajar y hacer la asignación. Así que, muy a regañadientes, decidieron cambiar de ciudad. Solicitaron la kafala en otra ciudad y al cabo de unos meses tenían asignación, hicieron la kafala y volvieron a casa con su hijo.

Las kafalas en esta ciudad se han seguido haciendo, es una ciudad pequeña, se hacen muy pocas kafalas, hay pocos niños y se compaginan con kafalas nacionales e internacionales de otros países, como en todas partes, prácticamente. Pero más o menos dos o tres al año se han ido haciendo desde 2009. Actualmente hay dos familias españolas que enviaron las solicitudes en octubre de 2011. Estas últimas semanas ha habido muchos mails desde la créche hacia las familias, de las familias a IMA y por el camino inverso.

Un fin de semana que tenía tiempo, Mme. Zaahira se puso a poner en orden los papeles de los niños y de las solicitudes de familias para ver si se podían empezar algunas kafalas. Nos escribió que tenía tres solicitudes de España, nosotros sólo conocíamos dos, pensamos que la tercera familia habría hecho la solicitud por iniciativa suya (los datos de la créche están en internet, así que no hay que contactar con IMA para conocerlas y saber cómo es el procedimiento). Mme. Zaahira envió un correo electrónico a las tres familias interesándose por su situación en cuanto a comenzar una kafala en su centro.

Al cabo de unos días recibimos un correo en el buzón de IMA de Sara y Paco comentando que les había escrito Mme. Zaahira que les pedía por sus intenciones de kafalar en Safi y muy extrañados porque ellos tenían un niño kafalado en Agadir en 2009 y no tenían intención de momento de hacer una segunda kafala….

Rápidamente recordamos la historia de esta familia y el malentendido que hubo en Marruecos con su nombre (Paco-Francisco). Escribimos a Mme. Zaahira explicándole lo que había pasado. Se aclararon las cosas y ella actualizó sus archivos.

Todo esto viene para comentar las dificultades añadidas que a veces se nos presentan en los procesos de kafala y que no podemos pasar por alto. Una cosa tan asumida por nosotros como que Paco y Francisco son el mismo nombre, en Marruecos no es así. Y este es un detalle pequeño pero que dio muchos quebraderos de cabeza durante un tiempo a esta familia, además en un momento de mucha emoción como puede ser el de la posibilidad de una inminente asignación.

Pero como esta anécdota podemos encontrar muchas otras cosas que en nuestra cultura son normales y no lo son en Marruecos, desde comportamientos, formas de hablar o de hacer, actitudes… y que no les damos importancia porque las tenemos asumidas y ni nos damos cuenta. Pero que nos causan problemas ya que entran en contradicción con la cultura del país de origen de nuestros hijos y sobre todo con las personas que nos acompañan en el proceso (personal de las créches, abogados) o que son actores principales (jueces, autoridades implicadas, procuradores) o incluso con la sociedad marroquí.

Hablamos de cómo decimos las cosas, de las actitudes de impaciencia por los plazos, de la manera de vestir, de la conveniencia, o no, de hacer según qué tipo de regalos para evitar ningún tipo de mala interpretación, y de todo aquello que pueda originar rechazo o recelo.

Una de las demandas que nos han hecho las personas con las que hemos hablado durante este viaje que hemos hecho a Marruecos hace unos días, es que las familias deberían mejorar los conocimientos en la cultura y manera de hacer de Marruecos y del Islam.

Os queríamos contar esta pequeña historia para que podamos todos reflexionar y darnos cuenta de la importancia y el impacto que puede llegar a tener la carencia que tenemos de lo que es Marruecos y del Islam, un país y una cultura que está tan cerca pero a la vez tan lejos de nosotros…

Es responsabilidad de todos, de la asociación y de las familias, procurar mejorar en este aspecto.

Reflexiones sobre la kafala

Núria y Pepe hicieron su kafala a finales del 2009, en aquel momento escribieron el texto que reproducimos a continuación y que publicamos en el boletín de marzo de 2010, es un artículo donde comentan sensaciones y reflexiones en torno al proceso de kafala de su hijo, y que pensamos que son plenamente actuales y que vale la pena releer para continuar reflexionando.

A principios de noviembre comenzó nuestro proceso de kafala en Rabat. Hacía varios meses que conreábamos la maravillosa virtud de la paciencia con contactos y esperas infructuosas en otras ciudades cuando desde IMA nos llegó el contacto de la abogada y la llamamos. Los eventos, de manera muy agradablemente sorprendente, se precipitaron. Aunque en aquel momento no lo sabíamos, en menos de dos semanas conoceríamos a nuestro hijo y en poco más de dos meses estaríamos los tres en casa.

Cada uno sabe después de qué, cómo, y en qué condiciones llega a esta fase de su camino hacia la p(m)aternidad. Llegado el punto en que desde IMA o desde donde sea te llega el teléfono de un abogado que cobrará por ayudarte a hacer los trámites en Marruecos, resulta quizás tentador colocarse en la posición mercantilista de “quien paga manda” y adoptar una visión no carente de prepotente colonialismo en el sentido de que “en España/Cataluña las cosas funcionan así y, como vengo y pago, quiero que funcionen igual” … pero hay que hacer el esfuerzo de tratar de ponerse en el lugar de los demás, en este caso de los marroquíes que ven llegar el extranjero a buscar un niño.

Probablemente eso es importante en cualquier proceso adoptivo en cualquier país del mundo, pero en Marruecos toma una especial relevancia por las particularidades del proceso de kafala. Esta reflexión la habíamos oído y leído infinidad de veces en las reuniones y los boletines de IMA hasta el punto de decir “sí, ya, vale, que ya lo hemos oído” … pero después de vivirlo en primera persona, de hacer nuestra kafala y de pasar casi dos meses en Rabat, coincidiendo con muchas familias en muchas situaciones, creemos que hay que insistir aún más.

El proceso es frágil, y pende de un hilo. En estos momentos (finales del 2009/principios del 2010) que salgan niños de la crèche hacia España depende de una cadena de personas: la abogada que sabe cómo moverse en los laberintos de la burocracia judicial de Rabat, el juez que es partidario de dar kafalas a extranjeros, la directora de la crèche que es quien hace las asignaciones, y el personal del consulado que hace el visado del niño. La cadena tiene otras baldas probablemente no menos importantes: las ayudantes de la abogada, la secretaria del juez, las responsables y las cuidadoras de la crèche … y cada una de ellas, cada una de estas personas, es imprescindible, por ahora, para qué las kafala sigan saliendo –al menos hasta que no aparezcan otras personas que demuestren que pueden hacer que el proceso siga funcionando.

Aparte de que Allah les conserve la salud muchos años, es necesario también que esta gente no se harte de su trabajo. Somos testigos directos de que las personas implicadas (cada una con su forma de ser) hacen todo lo que está en sus manos para que los trámites se simplifiquen y vayan con la máxima celeridad, a pesar de las dificultades y las presiones que reciben del sistema, del entorno y también de algunas familias. En este sentido, hay que evitar que vuelvan la espalda a los españoles como colectivo como consecuencia de la actitud particular de alguna familia. Después de nuestra experiencia, pensamos que mucha gente no es consciente de la delicada posición del juez, de la honestidad de la directora de la crèche o de la cantidad y dificultad del trabajo que hacen la abogada y sus ayudantes, implicándose más allá de lo que sería esperable y siendo (creemos que injustamente) tildadas de “peseteras”.

Quizá porque ambos hemos sido emigrantes en algún momento de nuestras vidas, estamos convencidos que el respeto a la cultura de acogida y la integración, en la medida de lo posible, son un deber del extranjero que llega a un lugar nuevo y la clave para su aceptación. Ahora, como mucha gente, apreciamos que los recién llegados hagan el esfuerzo para aprender nuestra lengua, y nos disgusta que hablen mal de nuestro país o que no respeten las normas de convivencia que tenemos instauradas y que hacen que nuestra sociedad, con sus virtudes y sus defectos, sea como es. No es necesario un gran ejercicio de empatía para darse cuenta de que los habitantes de otros países les pasa lo mismo, y los marroquíes no son una excepción.

Hacer una kafala no implica quedarse a vivir en Marruecos, naturalmente, ni encontrar trabajo, claro… pero tampoco es un viaje de paso. Durante un tiempo (días, semanas, meses, según el caso) hay una convivencia y una interacción profunda con mucha gente marroquí implicada en el proceso que debe permitir que un niño(a) deje la crèche para convertirse en nuestro hijo(a): desde las cuidadoras que están al cargo hasta el juez que nos ha de dar la tutela, pasando naturalmente por la abogada, la directora de la crèche, o el vigilante de la puerta del orfanato, muchas personas hacen posible que la kafala se lleve a cabo.

Es pues por nuestro propio interés, por el de las familias que vendrán detrás y, sobre todo, por el interés de los niños que esperan ser kafalados, que es muy recomendable (por no decir que tenemos la obligación de) mantener una actitud respetuosa con personas e instituciones. No podemos perder de vista que, a ojos de muchos marroquíes, somos unos extranjeros que, desde nuestra posición privilegiada, llegamos a llevarnos un niño. De entrada es inevitable que despertamos un cierto recelo. Si nuestra actitud es de prepotencia, el rechazo está garantizado y bien merecido. Estamos en Marruecos, somos unos invitados, vamos a buscar a nuestro hijo y, estemos o no de acuerdo con el sistema, nos tenemos que adaptar a cómo funcionan las cosas. La humildad y el respeto en el trato (con todo el mundo) son fundamentales para garantizar la continuidad de los procesos. Aparte de obedecer al sentido común y de ser mínimamente educados, algo tan simple como aprender cuatro palabras en árabe para poder decir “buenos días”, “por favor”, “gracias” o “cómo estás” nos ayuda a relacionarnos y nos abre muchas puertas (¿o es que acaso en casa no cambia nuestra actitud cuando alguien con aspecto foráneo hace el esfuerzo de dirigirse a nosotros en catalán/castellano/euskera…?).

Desconocemos la motivación última del juez para facilitar las kafalas de extranjeros, pero después de nuestra experiencia creemos que tiene un interés genuino en el bienestar de los niños. El juez se puede imaginar que al niño no le faltará nada desde el punto de vista material, pero le gusta saber que es un niño deseado (por los padres y la familia extensa) y que es y será un niño querido en su nueva vida.

Nosotros conocimos a P. en el Lalla Meriem a mediados de noviembre. Pasamos diez días con él y volvimos a casa durante una semana para arreglar temas pendientes. A principios de diciembre fuimos hacia Rabat de nuevo para quedarnos con él hasta el final del proceso. Quizás no siempre es posible, e implica siempre sacrificios personales y materiales, claro, pero poder pasar el máximo tiempo con el niño en su entorno, vivir su día a día y convivir con las personas que lo han visto crecer es una experiencia muy enriquecedora y muy recomendable, para la familia y para el niño. Cuando nos llegó el juicio, el 28 de diciembre, la convivencia había hecho que aquel niño que habíamos conocido hacía seis semanas ya fuera nuestro hijo, pero, sobre todo, que él también hubiera establecido un vínculo inequívoco con nosotros, y el juez lo valoró mucho. Por otro lado, se nos hizo patente que para el juez, como por muchos marroquíes implicados o no en el proceso, el hecho de que un niño salga de Marruecos y pierda su cultura de origen es un mal menor ante la perspectiva de que tendrá una familia, será amado y recibirá una educación… pero sigue siendo un “pequeño mal”. Es por ello que el juez –y el resto de gente- valoran y aprecian mucho que la familia se interese por la cultura marroquí y la lengua árabe, las conozca mínimamente, las respete y tenga la intención de hacer que el niño, desde el su nuevo país, no pierda del todo el contacto con el país que le vio nacer.

A nosotros, personalmente, la afinidad con Marruecos nos venía de antes. Cuando optamos por la vía de la adopción para convertirnos en padres, tuvimos claro desde el primer momento que nuestro hijo tenía que venir de Marruecos. Queríamos que su país de origen y el nuestro tuvieran el máximo en común, que fueran cercanos físicamente y emocionalmente también, y en este sentido siempre habíamos experimentado un sentimiento de vínculo con el norte de África, quizá por aquello de la mediterraneidad y por la herencia común que compartimos.

La religión marca la cultura, sí, a ambos lados del estrecho, pero si nos deshacen de este envoltorio que diferencia y vemos a las personas más allá de la religiosidad y las costumbres que ésta implica, nos damos cuenta que nuestra idiosincrasia nos acerca mucho más al norte de África que al norte de Europa. Aquí se come cerdo (¡mucho!) y se bebe alcohol, y la gente menor de 65 años quizás ni sabe qué es la cuaresma, y hay que ir a un pueblo de la España profunda para ver que en el bar sólo hay hombres, y las señoras ya no llevan mantilla cuando van a misa porque cada vez hay menos gente que va a misa, y las mujeres ahora los tienen más bien puestos y no se resignan a aguantar el marido que les ha tocado, y ya somos un país de acogida y no un país de emigrantes … pero a pesar de la globalización y la influencia anglosajona, seguimos teniendo todavía un cierto sentimiento de tribu y damos importancia extrema a la familia, y a los niños, y a las personas mayores, y quizás lo estamos perdiendo un poco pero seguimos siendo hospitalarios, nos gusta hacer vida en la calle, ir al mercado, charlar de banalidades y arreglar el mundo, y nos reímos fuerte y gritamos, y nuestro sentido de la puntualidad escandaliza a un inglés. Quizás hay que ir un poco más al sur para ver que no hace tantos años que las cosas aquí no eran tan diferentes de como son ahora en muchos lugares de Marruecos, pero siguen siendo muchos más los rasgos que nos unen que los que nos hacen diferentes.

Hace casi dos meses que estamos en casa, con P. Ahora las semanas que pasamos en Rabat, la rutina de la crèche, los nervios por la huelga de funcionarios de justicia, los biberones en fila, las lluvias torrenciales y las caras de tonto cuando no entiendes nada de lo que está pasando y te dejas llevar, parecen muy lejos. Pero quedan cerca las personas que nos hicieron fácil y agradable la estancia, sus risas tiernas con nuestro árabe macarrónico, sus esfuerzos para sacar lo mejor de unas condiciones difíciles, su honestidad y la complicidad y comprensión con que nos acogieron, ayudaron y acompañaron por un proceso que sin ellos habría sido totalmente inalcanzable. Les estaremos siempre infinitamente agradecidos porque ellos han hecho posible que cada día podamos ver la sonrisa de felicidad de P. al despertarse.

Pepe y Nuria. Febrero de 2010