MALENTENDIDOS

De esta historia que explicamos a continuación, los hechos son reales, los nombres de los lugares y las personas han cambiado.

A principios de 2009, la directora de la créche de Safi, Mme. Zaahira, nos escribió que en la créche había niños con acta de abandono y nos preguntaba si conocíamos familias interesadas en hacer la kafala de cuatro niños. Nos pusimos en contacto con las familias que pensábamos que podrían estar a punto para viajar (tenían la conversión hecha y todos los papeles legalizados y traducidos) y les comentamos el caso.

La primera fue Montse, envió la solicitud a la créche y al cabo de unos días recibía un correo con la asignación de un niño. Después Joana envió la solicitud y se repitió lo mismo, al cabo de unos días tenía un niño asignado. La siguiente semana Iván y Rocío escribieron a la directora y ésta les asignó un hermano para su hijo kafalado hacía un par de años en Tánger.

Habíamos contactado con una cuarta familia, Sara y Paco, les explicamos el caso y rápidamente se animaron y enviaron la solicitud. Pasaron unos días y no tenían noticias de la créche. Extrañados llamaron a ver si había algún problema. No consiguieron entender qué obstáculo había, pero Mme. Zaahira les dijo que debían esperar. Y así lo hicieron. Fue pasando el tiempo. Las otras familias comenzaron sus kafalas y ellos no lograban averiguar porque no se les podía asignar.

Un día que Sara y Paco volvieron a llamar a Mme. Zaahira, descubrieron donde podía haber habido el problema, la directora les comentó que tenía una solicitud de una familia que se llamaban Sara y Francisco, pero de ellos, Sara y Paco, no, no la había recibido. Entonces ellos le comentaron que era su solicitud, que Paco y Francisco son el mismo en España. Parecía que habían encontrado donde estaba el problema y que ahora ya se solucionaría. Pero no. Pasaba el tiempo, seguían llamando, pero no obtenían el visto bueno para viajar y hacer la asignación. Así que, muy a regañadientes, decidieron cambiar de ciudad. Solicitaron la kafala en otra ciudad y al cabo de unos meses tenían asignación, hicieron la kafala y volvieron a casa con su hijo.

Las kafalas en esta ciudad se han seguido haciendo, es una ciudad pequeña, se hacen muy pocas kafalas, hay pocos niños y se compaginan con kafalas nacionales e internacionales de otros países, como en todas partes, prácticamente. Pero más o menos dos o tres al año se han ido haciendo desde 2009. Actualmente hay dos familias españolas que enviaron las solicitudes en octubre de 2011. Estas últimas semanas ha habido muchos mails desde la créche hacia las familias, de las familias a IMA y por el camino inverso.

Un fin de semana que tenía tiempo, Mme. Zaahira se puso a poner en orden los papeles de los niños y de las solicitudes de familias para ver si se podían empezar algunas kafalas. Nos escribió que tenía tres solicitudes de España, nosotros sólo conocíamos dos, pensamos que la tercera familia habría hecho la solicitud por iniciativa suya (los datos de la créche están en internet, así que no hay que contactar con IMA para conocerlas y saber cómo es el procedimiento). Mme. Zaahira envió un correo electrónico a las tres familias interesándose por su situación en cuanto a comenzar una kafala en su centro.

Al cabo de unos días recibimos un correo en el buzón de IMA de Sara y Paco comentando que les había escrito Mme. Zaahira que les pedía por sus intenciones de kafalar en Safi y muy extrañados porque ellos tenían un niño kafalado en Agadir en 2009 y no tenían intención de momento de hacer una segunda kafala….

Rápidamente recordamos la historia de esta familia y el malentendido que hubo en Marruecos con su nombre (Paco-Francisco). Escribimos a Mme. Zaahira explicándole lo que había pasado. Se aclararon las cosas y ella actualizó sus archivos.

Todo esto viene para comentar las dificultades añadidas que a veces se nos presentan en los procesos de kafala y que no podemos pasar por alto. Una cosa tan asumida por nosotros como que Paco y Francisco son el mismo nombre, en Marruecos no es así. Y este es un detalle pequeño pero que dio muchos quebraderos de cabeza durante un tiempo a esta familia, además en un momento de mucha emoción como puede ser el de la posibilidad de una inminente asignación.

Pero como esta anécdota podemos encontrar muchas otras cosas que en nuestra cultura son normales y no lo son en Marruecos, desde comportamientos, formas de hablar o de hacer, actitudes… y que no les damos importancia porque las tenemos asumidas y ni nos damos cuenta. Pero que nos causan problemas ya que entran en contradicción con la cultura del país de origen de nuestros hijos y sobre todo con las personas que nos acompañan en el proceso (personal de las créches, abogados) o que son actores principales (jueces, autoridades implicadas, procuradores) o incluso con la sociedad marroquí.

Hablamos de cómo decimos las cosas, de las actitudes de impaciencia por los plazos, de la manera de vestir, de la conveniencia, o no, de hacer según qué tipo de regalos para evitar ningún tipo de mala interpretación, y de todo aquello que pueda originar rechazo o recelo.

Una de las demandas que nos han hecho las personas con las que hemos hablado durante este viaje que hemos hecho a Marruecos hace unos días, es que las familias deberían mejorar los conocimientos en la cultura y manera de hacer de Marruecos y del Islam.

Os queríamos contar esta pequeña historia para que podamos todos reflexionar y darnos cuenta de la importancia y el impacto que puede llegar a tener la carencia que tenemos de lo que es Marruecos y del Islam, un país y una cultura que está tan cerca pero a la vez tan lejos de nosotros…

Es responsabilidad de todos, de la asociación y de las familias, procurar mejorar en este aspecto.

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(10) ¿Quién hace la asignación del menor?

La solicitud de kafala se hace por un menor abandonado en particular. En caso de que haya más de un niño kafalable, en ocasiones es la familia la que debe decidir y esto puede suponer un apuro. Cada vez más, sin embargo, es la directora de la créche quien hace la asignación o nos sugiere un niño en particular.

Dicho esto, si vamos a una ciudad donde hay niños abandonados, pero no son kafalables (porque aún no tienen la sentencia de abandono) podemos solicitar al procurador del rey que nos lo asigne mientras consigue el acta de abandono. Debemos tener en cuenta que esta asignación es informal, y que la ley no dice nada al respecto.

Antes de establecer un vínculo emocional con el niño debemos informarnos de cuál es su situación jurídica, para asegurarnos de que conseguirá la sentencia de abandono, que el juez nos concederá la kafala, y que se adapta a los requerimientos de nuestro CI (en cuanto a edad). Por eso es conveniente hablar personalmente (acompañados de la abogada, si tenemos) con el procurador, y pedirle ver el dossier del niño. En este dossier puede haber también información importante sobre el niño que no siempre aparece en el acta de abandono. Esta información puede ser muy importante para el niño, cuando empiece a plantearse cuáles han sido sus orígenes. Cabe destacar pero que no siempre hay mucha información y que tampoco nos hemos de extrañar si no nos dan acceso a ella, primero porque no somos sus tutores legales y en segundo lugar porque aunque lo fuéramos (o cuando lo seamos) realmente sólo el niño, en su mayoría de edad, tiene derecho a acceder al contenido de su expediente.

Hay que decir que el concepto de asignación es algo informal y que en algunos casos (pocos) ha habido niños asignados que no ha sido posible kafalar porque que los han reclamado los padres biológicos, porque les ha kafalado otra familia, porque desgraciadamente han muerto durante el proceso, porqué les han denegado el visado (por no adaptarse al rango de edades del CI), etc.

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