Hábitos en relación al nacimiento y a la crianza en Marruecos

Ha llegado a nuestras manos la guía: LA SALUT I EL MARROC GUIA DE SUPORT PER ALS PROFESSIONALS SANITARIS SOBRE L’ATENCIÓ SANITÀRIA A LA POBLACIÓ IMMIGRADA PROCEDENT DEL MARROC (La salud y Marruecos. Guía de Apoyo para los profesionales sanitarios sobre la atención sanitaria en la población inmigrada procedente de Marruecos).

Tal como se comenta en la propia guía:

Esta guía es una versión ampliada, revisada y actualizada del Cuaderno titulado “El cuerpo y la salud en Marruecos”, de la colección “Cuadernos para convivir en la diversidad”, del que es autora Soledad Bermann y que fue editado en 2003 por la ONGD Proyecto Local dentro del proyecto marco ACERCAMOS MARRUECOS, con la colaboración y el apoyo de los Departamentos de Presidencia y de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Catalunya. La actual edición es un encargo del Plan director de inmigración en el ámbito de la salud, del Departament de Salut, en el que han colaborado numerosos profesionales, mencionados en la Presentación.

Nos ha parecido muy interesante recoger aquí lo que comenta la guía sobre los HÁBITOS EN RELACIÓN AL NACIMIENTO Y LA CRIANZA. Así que os los resumimos a continuación.

Nacimiento

Los síntomas del embarazo se suelen esconder por pudor y miedo al «mal de ojo». A partir del cuarto mes, la mujer asume plenamente su embarazo. En este momento, la madre comenzará a sentir los movimientos del feto, y si esto no se da rápidamente, manifestará su preocupación a los familiares más cercanos. En la visión musulmana de la procreación, la vida del feto se activa el día 120 (que coincide con el cuarto mes), cuando se supone que un ángel insufla el alma (RUH) en el feto, lo que explica que algunas escuelas jurídicas acepten la práctica del aborto antes del día 120, porque se considera que aún no hay vida humana.

El día del parto se rodea de grandes protecciones, ritos profilácticos a base de inscripciones de versículos coránicos, promesas a Allah, a los santos y santas locales, etc. Los musulmanes quieren que las primeras palabras que sienta un niño musulmán después de nacer sean una oración islámica, por eso es habitual que el padre se acerque al oído del niño mientras está en la sala de partos y le susurre unas palabras.

Después del parto, la madre es objeto de atenciones por parte de toda la familia, sus deseos son satisfechos y se ahorra de hacer los trabajos más difíciles e ingratos. Se le hace una dieta especial, con un caldo con vegetales y gallina (tradicionalmente se hacía de gallina si era chica, y de pollo si era chico), huevos de granja y miel, para darle fuerza. También es una costumbre muy extendida dar al bebé un poco de miel o un dátil para chupar durante sus primeras horas de vida.

Crianza

Madre y bebé se suelen quedar en casa durante los primeros tiempos después del nacimiento. La acogida del niño recién nacido se produce en un ambiente impregnado de misterio, magia y religiosidad. El cuerpo del bebé se rodea de atención y cuidado. Los recién nacidos son los más susceptibles de sufrir los efectos perniciosos del mal de ojo, así que la palabra a distancia y la mirada sobre el bebé (posibles portadores de intenciones adversas) son sometidos a reglas restrictivas (no mirar demasiado ni hacer cumplidos directos), mientras que las madres ponen en práctica todo tipo de medidas para protegerlos (la «mano de Fátima», talismanes, media luna, tatuajes, fumigaciones, dibujos del ojo humano -ojo de defensa- en lugares visibles, recitación de versículos coránicos, etc.).

Al principio, la relación madre-niño goza de una proximidad corporal muy grande, el bebé es casi siempre llevado por la madre. La lactancia materna prolongada se considera idónea y es frecuente que se alargue hasta los dos años de la vida del niño (se trata de una recomendación islámica). Dada la escasez de recursos económicos, la lactancia materna es la pauta habitual, al menos también se reconocen sus efectos beneficiosos para la salud del bebé. Además, la lactancia materna tiene connotaciones culturales muy importantes en Marruecos: un efecto que se prolonga durante toda la vida y que dicta los comportamientos en relación a aquellos que han sido amamantados por la misma mujer (la lactancia determinaría así el sistema clasificador del parentesco). De hecho, cuando dos personas son amamantadas por la misma mujer se establece entre ellas un parentesco de leche (rida’a), con un efecto central: el parentesco de leche genera prohibiciones matrimoniales. Las escuelas coránicas difieren, pero parece ser que con dos tomas de leche ya se puede establecer el parentesco (muchas personas han usado esta práctica para evitar que dos personas se casen). La lógica de este sistema es que la leche es una transformación del semen del marido, y por tanto, las personas amamantadas se convierten en parientes a partir de la parte masculina (esto explica que la prohibición de matrimonio también se extienda al padre que ha “creado” la leche, a sus hermanos y hermanas).

A veces se utilizan biberones con un contenido diferente al de las leches adaptadas, como sésamo molido, azúcar o miel. También se elabora de forma tradicional una especie de chupete con un tejido poroso del que el bebé chupa el jugo de migas de pan, aceite de oliva y azúcar.

Así pues, no hay una introducción de alimentos específica, sino que se ofrece de manera precoz “degustaciones” de las comidas familiares. A partir del tercer o cuarto mes se introducen los cereales, los vegetales, el aceite, la leche y la miel. Para las papillas preparadas se utiliza muy precozmente la leche de vaca sin la nata. Con nueve meses ya comen todo tipo de alimentos. Parece ser que la introducción de alimentos no se hace de forma aislada, lo que dificulta la detección de posibles alergias. El apetito de los niños mayores determina la ingesta de alimentos fuera de las comidas principales. Los alimentos ingeridos no son industriales y varían según las capacidades económicas. Normalmente los niños comen con la familia, sólo a veces cuando hay invitados comen aparte.

Una práctica extremadamente frecuente y que puede tener efectos perjudiciales sobre la salud es la circuncisión de los niños, que se realiza tanto por el rito tradicional, con los riesgos subsecuentes de infecciones, como en el hospital. La edad de la circuncisión es bastante variable, aunque parece ser más frecuente entre los 3 y 6 años. En principio obedecería a un objetivo higiénico, constituyendo una obligación en la religión musulmana (si bien según algunos no sería obligatoria sino fuertemente recomendada). En cualquier caso, constituye un acontecimiento familiar y se celebra como una fiesta en la que a su vez se reafirma la identidad masculina del niño. Algunas familias inmigrantes aprovechan las vacaciones en el país para realizar la circuncisión a sus hijos, si bien habitualmente se valoran los riesgos, buscando la garantía de las condiciones higiénicas adecuadas que ofrece el medio hospitalario.

La vacunación tiene mucha importancia para los padres. Hay que adaptar el calendario de vacunación dado que no coincide con el español. El calendario marroquí coincide con el calendario francés.

Calendario nacional de vacunación en Marruecos (M) y en Cataluña (C):

Podéis compararlo con los calendarios de vacunas de otras comunidades autónomas.

Fuentes:

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