Viaje a Marruecos

Ya hacía mucho tiempo que en la asociación nos planteábamos la necesidad de hacer un viaje a Marruecos, en nombre de IMA, para poder tener unas impresiones de primera mano y sobre el terreno en relación a la situación de las kafala en las principales ciudades del país. Por otra parte, considerábamos muy importante que en Marruecos pudieran “visualizar” la existencia de la asociación, ya que si bien en muchos lugares ya sabían de nuestra existencia como asociación de familias, en otros quizás no tenían clara nuestra función y se podían dar malentendidos, interpretando posibles funciones de intermediación o ánimo de lucro.

La última vez que miembros de la Junta de la asociación viajaron a Marruecos fue en 2008 y ya había llovido desde entonces. Así pues, Sara, Jordi y Juan planificamos un viaje que realizamos entre el 26 de febrero y el 2 de marzo de este año. No ha sido sencillo, ya que además de cuestiones presupuestarias (que se deben tener en cuenta, y más en los tiempos que corren) hay que contar con los problemas logísticos y de agenda que supone tener obligaciones laborales y familiares.

Cabe mencionar, que la planificación fue muy cuidadosa y, así pues, se pudo abarcar en tan pocos días un buen número de visitas y contactos, eso sí, mediante una auténtica carrera contra el cronómetro a base de aviones, trenes y autocares, enlazados con precisión suiza.

Las ciudades visitadas fueron Marrakech, Agadir, Rabat, Casablanca y Meknes. La idea era poder comentar la situación de las kafalas con los/las responsables de las crèches, los jueces, abogados y con el máximo número posible de personas que pueden intervenir en un proceso de kafala.

Los centros visitados fueron las dos crèches de Marrakech (Issil y Espoir), la crèche de Agadir, el Lalla Meriem de Rabat, la crèche Lalla Hasnaa de Casablanca y los centros de Meknés gestionados por la Fundación Rita Zniber. Con todo, pudimos hablar con los jueces de Rabat y Agadir (con el de Casablanca, desgraciadamente no fue posible ya que estaba ausente), así como con las abogadas que más kafalas han gestionado en Rabat, Casablanca, Agadir y Marrakech. Pudimos conversar con un addoul en Rabat, así como con diversas familias españolas que estaban gestionando su kafala en esta ciudad. También fue muy útil poder contactar con la coordinadora en Marruecos de la ONG italiana Amicci dei Bambini (AiBi), que desarrolla proyectos de colaboración con diversas crèches, como la de Rabat o la de Meknés.

Queremos aprovechar para hacer algunas reflexiones en torno a lo que observamos y/o comentamos estos días:

Las instalaciones de los centros visitados son, en general, correctas, aunque hay algunos centros que presentan carencias debido a la antigüedad de las mismas. En cuanto a recursos materiales suelen tener sus necesidades cubiertas ya que la mayoría reciben apoyo de ONG, instituciones, etc. Lo que si se nos hace mención en algún caso es la dificultad para poder remunerar correctamente las cuidadoras. El centro más grande de los visitados es el Lalla Hasnaa de Casablanca. Hay unos 280 niños de todas las edades y es el único centro de los visitados donde todavía hay niños que crecen en el orfanato, a pesar del gran número de familias extranjeras interesadas en la kafala. A ello ha contribuido el recelo por parte de los jueces de familia (habitualmente por motivos religiosos) y la rotación de jueces que se ha producido en esta ciudad en los últimos años, haciendo que los criterios ante la kafala de extranjeros hayan ido variando a menudo.

Una constante que fue surgiendo con diferentes interlocutores es la del comportamiento de las familias españolas. En general consideran que las familias belgas, suizas, etc., que lo gestionan con ECAI, son más “disciplinadas”. En alguna ciudad consideran que las familias españolas les someten a mucha presión, o bien no guardan las “formas” tal y como éstas se entienden en Marruecos. La falta de conocimiento de la idiosincrasia, cultura y sobre todo, la religión de Marruecos por parte de las familias, fue una de las observaciones recurrentes.

En cuanto a problemas concretos en los actuales procesos de kafala, aparte del que ya hemos comentado en el caso de Casablanca debido a los cambios de juez y por tanto de criterios, hay que mencionar lo que nos manifestaron las familias que tramitaban la kafala en Rabat y es el importante obstáculo burocrático que se está produciendo (empezó a finales del 2010) en la obtención de las actas de abandono (y partidas de nacimiento) de los niños que se encuentran en Lalla Meriem, pero nacieron (o acogidos en primera instancia) en la ciudad vecina de Salé. Este tropiezo está provocando que los procesos de kafala de estos niños se alarguen muchos meses.

La cuestión de los (elevados) honorarios de algunas abogadas la abordamos con ellas directamente. Más allá del importante esfuerzo económico que supone para muchas familias, les quisimos hacer ver que no se corresponden con la realidad de Marruecos y que, por eso mismo el hecho de cobrar unos honorarios tan elevados puede levantar todo tipo de suspicacias (como ya ocurrió en Agadir) y ser contraproducente para la continuidad de los procesos de kafala. En el caso de la abogada de Rabat, podemos decir que no fue muy receptiva a la petición de moderación de honorarios, alegando que las kafalas en Rabat y Casablanca llevan mucho trabajo y por tanto son correctos. Las abogadas de Agadir fueron más receptivas y dieron a entender que lo tendrían en cuenta, aunque nuestra impresión fue que no harían mucho caso. En el momento de escribir estas líneas nos llega la noticia de que las tres abogadas han decidido rebajar sus honorarios en una cuarta parte, lo que supone en el caso de Rabat situarlos a nivel de comienzo del año pasado y en el caso de Agadir, disminuir a la mitad el incremento que los honorarios de las abogadas habían experimentado de un año a otro. Aunque consideramos que los honorarios siguen siendo exagerados, no deja de ser una buena noticia que esperamos tenga continuidad y no suponga un breve paréntesis en la dinámica de incremento de honorarios.

Por otra parte, queremos destacar la buena acogida que ha tenido el hecho de que les mostrásemos fotografías, especialmente de los encuentros de IMA. En Marruecos, como ya sabéis, los detalles son importantes, y el hecho de poder visualizar los niños que fueron acogidos en kafala por familias españolas les produce mucha satisfacción. En algún caso un juez nos llegó a mostrar un buen número de fotografías recibidas en el juzgado, que les hacen llegar familias extranjeras, sobre todo belgas, manifestando que echan de menos este gesto por parte de las familias españolas. Es por ello que queremos animar a las familias que han hecho la kafala para que, una vez al año, envíen una foto de familia al juzgado, a la crèche y a quien consideren relevante en su proceso de kafala, ya que esto es muy apreciado. También hemos podido constatar que la existencia de una asociación de familias es muy bien valorada, ya que aprecian el hecho de que se posibilite el contacto entre las familias y los niños, así como el hecho de que se mantenga una reivindicación de los orígenes de los mismos.

Y hasta aquí un breve resumen de lo que ha sido este viaje. Un viaje que ha sido intenso y cansado, pero pensamos que ha valido la pena.

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